miércoles, 21 de octubre de 2009

"Un largo camino. Memorias de un niño soldado", de Ishmael Beah


Ishmael es un chico de 12 años que vive en Sierra Leona. Le gusta la música y en especial el rap. Un día decide participar en un pequeño concurso en un pueblo cercano al suyo y se dirige hacia allí con sus amigos y miembros de su grupo musical. Sin embargo, al llegar allí el concurso se suspenderá repentinamente. Los miembros de un grupo guerrillero rebelde han cercado el pueblo y los tiroteos se suceden por todas las calles. Forzado a huir, Ishmael escapa alejándose de todo lo que ha conocido: su tierra natal, sus amigos y su familia. Su huida no durara mucho, ya que pronto encontrara un grupo dispuesto a acogerle aunque con el único interés de convertirle en soldado a la fuerza. Por medio de amenazas, coacciones y drogas, Ishmael vera como su vida se convierte en una terrible espiral de violencia y muerte provocada por la guerra civil en su país. A pesar de todos los horrores en los que toma parte, Ishmael podrá cambiar su vida gracias a los grupos de voluntarios de Naciones Unidas que ayudan a los niños soldados a volver a la vida normal.
Sierra Leona es un país desolado por continuas luchas internas que lo han convertido en uno de los países más pobres y más peligrosos de la tierra. Durante muchos años, una rebelión de un grupo llamado Frente Revolucionario Unido ha producido numerosos enfrentamientos por todo el país hasta que en 2002 Naciones Unidas forzó un acuerdo de paz que no pudo evitar los 150.000 muertos y las decenas de miles de refugiados.
El problema de los niños soldado no es algo exclusivo de este país. Según Amnistía Internacional existen oficialmente unos 300.000 menores que toman parte activa en diversas guerras en todo el mundo. Además, se ha acusado a diversos gobiernos de no hacer nada para evitar esta práctica incluso dentro de los ejércitos públicos de dichas naciones. Para forzarles a no huir, se les obliga a cometer crímenes de sangre como método de chantaje e incluso son utilizados para misiones de combate suicidas.
Ishmael Beah no es un autor al uso. No ha escrito más libros y su único propósito con este título es narrar en primera persona la visión de un adulto al cual no solo se le arrebató la infancia sino que se le destruyó. Hoy en día, Beah vive en Estados Unidos y trabaja para Human Rights Watch, organización internacional dedicada a la protección de la infancia.


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